domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Quieres saber más sobre el Ártico?



El clima Ártico
El ártico tiene un clima extremadamente frío. Durante el invierno se transforma en un desierto gélido y seco donde soplan fuertes vientos. El refugio está en el agua, donde las temperaturas no bajan de los -2 grados. Paradójicamente, es mucho más acogedor el interior del Mar Ártico que la superficie helada.
Materiales y usos
Tradicionalmente, los habitantes del Ártico han utilizado materiales que les brinda la naturaleza, para realizar pequeñas esculturas que reproducen elementos característicos de su entorno, su vida cotidiana y su mitología. Así, con astas de caribú, colmillos de morsa y, sobre todo, con la maleable esteatita (una piedra que también recibe el nombre de jabón de sastre) esculpen osos, focas y otros animales.
Otros materiales, como la hierba de la tundra o la piel de foca, han servido durante siglos para elaborar enseres cotidianos: cestas y otros recipientes destinados a la recolección y al almacenamiento.
Perro A -32 grados Saniquiluaq, Canadá
Los perros árticos poseen un grueso pelaje que los protege del frío. Son grandes corredores de fondo y muy hábiles a la hora de detectar grietas y otros peligros. Además, su olfato para localizar presas los convierte en el perfecto compañero de caza.

Recogida de Muestras en un Barco Científico
Isla de Spitsbergen, Noruega
Los datos obtenidos durante los últimos años, por los científicos que se dedican a estudiar el Ártico evidencian que la vida marina está cambiando de distribución. Especies de aguas cálidas tienden a avanzar cada vez más hacia el norte.

Foca anillada en la niebla Nunavut, Canadá
La foca anillada es la presa principal del oso polar y de los cazadores inuits de Nunavut. Aquí está saliendo a respirar a la superficie en una mañana helada, a -40 grados, mientras el vapor de agua se congela.

Refugio Ártico y huesos de Ballena
Norte de la isla de Spitsbergen, Svalbard
Refugio ártico construido para la investigación de los flordos del oeste de Svalbard. Junto a la casa, vemos huesos de ballena y un traje seco que sirve para aguantar las gélidas aguas y la temperatura extrema de la zona.

Lenguas y Culturas
En la región ártica, que se extiende a lo largo de Alaska, Groenlandia, Siberia, Canadá y Escandinavia, viven actualmente unos cuatro millones de personas pertenecientes a varios grupos indígenas. Su diversidad  lingüística nos indica su gran riqueza cultural.

Eider Común (Somateria mollissima)                          Nunavut, Canadá
Un eider nada en una apertura en el hielo marino. Tradicionalmente, las plumas de eider han sido usadas para elaborar los rellenos de prendas de abrigo, como parcas y edredones.

La Huella Humana
Más de 20 grupos étnicos viven alrededor del Océano Ártico. Ahora intentan adaptarse a las modificaciones que el cambio global está produciendo en su entorno, luchando para no perder sus tradiciones. También veremos los efectos que ejerce la presión económica.  

Musgos y Líquenes Montañas de Perserajut
Las plantas de la tundra adecuan sus ritmos al breve periodo estival que se vive en este medio, y algunas especies con flores posponen su fructificación al año siguiente de la floración.

Cazador Inuit en una Polina Nunavut, Canadá
De vez en cuando, en la amplia extensión de hielo marino aparecen grandes agujeros que dejan al descubierto el agua del mar. Alrededor de estas lagunas, llamadas polinias, se concentran los mamíferos marinos que emergen para respirar. Estos lugares son muy apreciados por el cazador ártico.

Foca de Groenlandia (Pagophilus Groenlandicus)
Ártico Canadiense
Una foca de Groenlandia amamanta a su cría. La leche de foca posee un alto nivel de grasa, un elemento fundamental en la dieta de estos animales para poder afrontar el frío de su hábitat.

Oso Polar (Ursus Maritimus) Bahía de Hudson, Canadá
El oso polar, dotado de un excelente olfato, vagan por la tundra helada intentando detectar la presencia de alguna fuente de alimento.




Perdiz Nival (Lagopus mutus) Bahía de Hudson, Canadá
Una bandada de perdices nivales se mimetiza perfectamente con el blanco de la nieve que cubre su entorno.

Huellas en la nieve
Reconocer unas pisadas puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte en un lugar como el helado norte. No es fácil ver un animal salvaje, pero muchas veces podemos encontrar las señales que dejan, o sus huellas, que son muy visibles en la nieve. La huella nos da muchas pistas para adivinar cómo es el animal: si es una pisada grande, el animal es grande; y si está muy hundida en el suelo, es pesado.
Podemos deducir que, si tiene membranas, vive en el agua; si tiene pezuñas, es un herbívoro; si tiene grandes garras, las usa para atacar o defenderse. También es posible saber en qué dirección caminaba o corría el animal.

Zorro Ártico con pelaje Invernal (Alopex logopus)
Nunavut, Canadá
Durante los meses de invierno, los zorros árticos lucen un pelaje de color blanco, que les permite mimetizarse con el entorno.

¿Por qué no se congelan las patas de los animales?
Los animales que viven en zonas muy frías tienen un mecanismo de circulación a contracorriente que impide que la temperatura de sus extremidades pueda alcanzar la congelación.

Un círculo vicioso
La latitud es un factor decisivo en el clima ártico, junto con la inclinación del eje de la Tierra. Por encima del círculo polar ártico, las radiaciones, debido a la inclinación, atraviesan una espesa capa de la atmósfera, por lo que dispersan gran parte de su color. Pero el clima ártico se está viendo afectado por el aumento continuado de la temperatura del planeta. Por efecto del cambio climático, la nieve y el hielo se derriten con más frecuencia; en consecuencia, la absorción de la energía solar aumenta, y por ello se incrementan aún más las temperaturas mundiales. Es un círculo vicioso, ya que el calentamiento del planeta contribuye al deshielo, lo que, a su vez, provoca el calentamiento del planeta.

El oso polar es negro
Para aprovechar el máximo calor disponible, el oso polar tiene la piel negra. Dos capas de pelo lo recubren: la interior, de pelos cortos y densos, lo aísla del frío y repele el agua; y la exterior, de pelos largos, transparentes  y huecos que retienen el aire, sirve para aislar y conducir hacia la piel toda la energía del sol ártico.
El oso parece blanco a causa de las partículas de aire contenido en sus pelos huecos y transparentes; el aire difunde de la luz, y por ello lo vemos blanco. Lo mismo le ocurre a la nieve, formada por cristales que retienen aire entre ellos.  

MARSHA LEFENG 5º A



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